Evolución del Comercio Exterior

 EVOLUCION DEL COMERCIO EXTERIOR EN COLOMBIA

COMERCIO EXTERIOR: Es un intercambio de un bien o servicio realizado entre al menos dos países diferentes. Los intercambios pueden ser importaciones o exportaciones. Una importación se refiere a un bien o servicio introducido en el país. Una exportación se refiere a un bien o servicio vendido a un país extranjero. Entre los artículos que se comercian habitualmente están:

·          Los bienes de consumo, como los televisores y la ropa

·         Los bienes de capital, como la maquinaria; y las materias primas y los alimentos

·         Otras transacciones implican servicios, como los servicios de viaje y los pagos de patentes extranjeras

El comercio internacional busca proporcionar a una nación productos básicos de los que carece a cambio de los que produce en abundancia; estas transacciones, que funcionan con otras políticas económicas, tienden a mejorar el nivel de vida de una nación. Gran parte de la historia moderna de las relaciones internacionales se refiere a los esfuerzos por promover un comercio más libre entre las naciones. Es un intercambio de un bien o servicio realizado entre al menos dos países diferentes. Los intercambios pueden ser importaciones o exportaciones. Una importación se refiere a un bien o servicio introducido en el país. Una exportación se refiere a un bien o servicio vendido a un país extranjero.

1833.  Primeros Canales de Exportación

 Se llevaron a cabo los primeros canales de exportación en el país, exportando tabaco desde Ambalema a Inglaterra, y en 1859 una de las primeras firmas extranjeras que exportó tabaco colombiano fue Powles, Gower & Co.



1834.  Primera Exportación de Colombia

A principios del siglo XIX, debido al aumento de los controles sobre su cultivo, el tabaco se empezó a sembrar clandestinamente en varias regiones. Después de la independencia, continuó siendo una importante fuente de ingresos fiscales y las primeras exportaciones colombianas se efectuaron en 1834, pero a partir de 1846 el país vivió un período de auge exportador como resultado del crecimiento de la demanda mundial.



1871.  Exportación del Añil Colombiano

Las exportaciones de añil colombiano constituyeron cerca del 7% del total de las del país. la producción y comercialización de la tintura de añil fue otro de los productos que ensayó la actividad empresarial, aunque su auge, hacia 1870, fue el más efímero de todos, pues duró menos de una década. Aunque el añil en Colombia no tuvo mayor relevancia durante la colonia, se cultivó como materia prima para la industria artesanal de tejidos de algodón. La ruina del comercio de añil se debió a la invención de los colorantes artificiales en Prusia y al restablecimiento de las exportaciones de Bengala, el principal abastecedor del mercado inglés. Desde ese momento esta planta fue relegada a un uso meramente artesanal.


1967.  Introducción del Estado Aduanero y Control Cambiarios (Plan Vallejo)

Con la presidencia de Carlos Lleras Restrepo se introdujo en el país el Estado Aduanero y Control Cambiario, a su vez se creó la Ley 444 de 1967 denominada como Plan de Promoción de Importación y Exportación (Plan Vallejo), a través del cual se puede importar materia prima, insumos, partes, repuestos y bienes de capital con exención total o parcial de tributos aduaneros, con destino a ser transformado en Colombia y posteriormente exportado. Por medio de la Ley 444 se estableció al Banco de la República como el único ente para ejercer el control cambiario.



1970. Beneficios de la Introducción al Plan Vallejo al País

Con el plan vallejo se garantizaría la importación de materia prima, insumos, partes, repuestos y bienes de capital con exención total o parcial de tributos aduaneros, con destino a ser transformado en Colombia y posteriormente exportado.


1972. Certificado de Reembolsos Tributarios

Misael Pastrana Borrero creo el abono tributario, ahora denominado CERT (Certificado de Rembolsos tributario), este como incentivo del estado del estado para los exportadores en los pagos impositivos

1975.  Quina Producto Estrella de Exportación Década de los 70

Con la caída de las exportaciones de tabaco, la quina se convirtió, en la década de los 70, en el principal producto de exportación del país, pero rápidamente entró en decadencia debido al establecimiento de grandes plantaciones por parte de los ingleses en sus colonias del sureste asiático, particularmente en Java y Ceilán, las cuales comenzaron a ser preferidas por sus menores costos y mayor productividad.


1982. Flexibilizaciones Frente a los Productos Importados

A en la presidencia de Virgilio Barco se aplicaron flexibilizaciones sobre los productos importados: 80% de productos son de libre importación (anteriormente solo el 10% de la mercancía se podía importar sin el visto bueno del Gobierno), 5% prohibida importación (anteriormente la limitante estaba en el 30%. Aplica para la industria militar principalmente), 15% con licencia previa (antes estaba en el 60%). Por otra parte, se aplicaron disminuciones de aranceles, que estaban en un 80% y 120%, para pasar a un 5% y 20%.

1990.  Políticas Económicas

A partir de los años 90, la política económica y de comercio exterior del país tuvo un cambio notorio. Se siguieron las políticas de corte neoliberal –lideradas por Estados Unidos y el Reino Unido, en especial por sus primeros mandatarios, Ronald Reagan y Margaret Thatcher, respectivamente y se dio inicio a la apertura económica. por ejemplo, se fusionó la Dirección de Impuestos Nacionales con la Dirección de Aduanas Nacionales para constituir la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN).


1991. Restauración del Comercio Exterior

Bajo la presidencia de César Gaviria se da la creación de la nueva constituyente y la gran reestructuración del comercio exterior, introduciendo nuevas instituciones como Mincomex, Bancoldex, DIAN (antes DAN y DIN), Consejo Superior de Comercio Exterior y los Intermediarios del Mercado Cambiario. A su vez se establece la libre tenencia y posesión de divisas.

1992. Creación de Procolombia

PROCOLOMBIA nació en noviembre de 1992 y es la entidad encargada de la promoción comercial de las exportaciones, el turismo internacional y la inversión extranjera en Colombia

 


1991. Evolución Comercio Exterior

El comercio exterior ha evolucionado en Colombia durante los últimos 30 años. Este país, netamente exportador de commodities con una incipiente industrialización, contaba con aranceles que llegaban hasta un 300%. Sin embargo, esta tendencia se quiere revertir por medio de la firma de TLC y la incursión en los diferentes organismos internacionales (OMC, OMA, OCDE), los cuales promueven la facilitación del comercio y el desarrollo sostenible.

2011. Internacionalización de la Economía

La modernización normativa e institucional ha multiplicado por ocho las exportaciones del país, y por nueve la llegada de inversión extranjera. Gracias a la internacionalización de la economía, Colombia es hoy una economía globalizada con mayor acceso a otros mercados, con más crecimiento De acuerdo con los registros del Dane, las exportaciones colombianas pasaron de USD7.244 millones en 1991 a USD56.954 millones al cierre de 2011, es decir, ocho veces más de lo observado hace dos décadas.

De acuerdo con la información de exportaciones procesada por el DANE y la DIAN, en septiembre de 2022 las ventas externas del país fueron US$4.778,6 millones FOB y presentaron un aumento de 26,0% en relación con septiembre de 2021; este resultado se debió principalmente al crecimiento de 40,0% en las ventas externas del grupo de Combustibles.


2015. Comercio Exterior y Empresa Locales

 No se puede desconocer que el comercio internacional en Colombia afecta la industria de nuestro país porque la industria de aquí también produce con garantía y calidad; este fenómeno ha desatado el reclamo de algunos sectores empresarias quienes se han pronunciado en varias ocasiones solicitando al Gobierno Nacional la implementación de políticas que regulen más el comercio exterior en Colombia.


En Colombia el oro fue el primer recurso exportable en época de la llegada de los españoles a nuestro territorio. No en todas partes se realizaban estas exploraciones de oro en nuestro país, ya que las regiones bajas y los valles permanecieron vírgenes hasta mediados del siglo XIX. Tres actividades constituían el foco de Europa, encontrar punto de conexión entre oriente y occidente, demanda por productos de Asia, impulsar comercialmente el atlántico y desarrollar centros de comercio para el desarrollo del mediterráneo.

El desarrollo económico de Colombia durante el siglo XX estuvo estrechamente ligado al comportamiento de su comercio exterior. Las fluctuaciones de los términos de intercambio y el comportamiento de los volúmenes de las exportaciones determinaron los ciclos de la actividad económica y los puntos de inflexión más importantes de la estructura productiva del país.

El primer hecho se refiere a la relación particular que se ha presentado en Colombia entre los ciclos de la tasa de cambio y la política comercial. Los períodos en que las políticas proteccionistas se relajaron temporalmente coincidieron con procesos de apreciación real de la tasa de cambio. En palabras de Ocampo, el uso de instrumentos arancelarios y para -arancelarios fue “un complemento y no un sustituto de la política cambiaria” (Ocampo, 1990, p.254).

El segundo hecho sobresaliente tiene que ver con la tendencia de largo plazo a la depreciación que exhibió la tasa de cambio real en Colombia durante todo el siglo XX, Después de cada uno de los períodos de apreciación y liberalización comercial sobrevino una corrección cambiaria que condujo la tasa de cambio real a un nivel más alto que el que vigente al comenzar el ciclo. De esta manera, en medio de grandes fluctuaciones, la tasa de cambio real manifestó una tendencia ascendente de largo plazo. Una mejor explicación de este comportamiento cambiario parecería ser la tendencia sostenida hacia la reducción de los costos de transporte, particularmente fuerte en la primera mitad del siglo-, unida al proceso de liberalización comercial que tuvo lugar a partir de los años sesenta.

Con respecto a las bajas elasticidades precio del comercio exterior. Durante todos esos años, la composición de las exportaciones e importaciones de Colombia era tal que su elasticidad frente a la tasa de cambio era muy baja. Por una parte, las exportaciones de minerales como petróleo, oro, esmeraldas y platino y los productos básicos tropicales como el café o el banano tienen un bajo nivel de respuesta a esa variable. Las denominadas exportaciones no tradicionales responden más a estímulos cambiarios, pero ellas solamente adquirieron importancia dentro de las ventas externas del país en el último cuarto de siglo, y aún entonces, su peso dentro de las ventas totales fue inferior al 40%. Por otra parte, la respuesta de las importaciones a la tasa de cambio también era baja, como consecuencia del hecho de que los bienes importados eran más complementarios que sustitutos de los bienes producidos internamente.

La evolución del grado de apertura en Colombia fue muy distinta a la de otras economías grandes de América Latina, como Brasil y Argentina, (Gráfico 3). Como lo ha hecho notar Haber (2003), lo que sucedió en esos dos países es lo que tiende a generalizarse para todo el continente en la visión tradicional de la historiografía económica latinoamericana. En efecto, Brasil y Argentina eran economías relativamente abiertas al comienzo del siglo, pero se fueron cerrando gradualmente a medida que adoptaron políticas más proteccionistas, primero como consecuencia de la crisis mundial y luego, como resultado explícito de las políticas adoptadas bajo los lineamientos de la CEPAL6. Colombia es un caso bien distinto. No era una economía abierta antes de los años treinta ni se fue cerrando a partir de esa década. Por el contrario, de ser una economía cerrada a comienzos del siglo, fue abriendo gradualmente sus fronteras más o menos hasta finales de los veinte, en un proceso explicado básicamente por el crecimiento de las ventas de café. Este proceso se vio interrumpido durante la Gran Depresión y luego durante la II Guerra Mundial, pero continuó a finales de los cuarenta y comienzos de los cincuenta, precisamente cuando las políticas de protección se encontraban en pleno auge en otros países latinoamericanos. El proceso de apertura fue revertido una vez más desde finales de los cincuenta hasta mediados de los sesenta, pero continuó en las últimas tres décadas del siglo. De hecho, el indicador de apertura registra una tendencia positiva desde comienzos de los setenta, solamente interrumpida entre 1982 y 1985, cuando se presentó la crisis de la deuda latinoamericana.

Algo más para resaltar es cuando se excluyen el café y el petróleo de las cifras, el indicador de exportaciones/PIB en los años noventa sólo supera ligeramente el que se observaba antes de la década de los cincuenta. Además, su pequeño aumento es consecuencia exclusivamente de lo ocurrido con las ventas a otros países de América Latina, las cuales crecieron de manera persistente, pasando de ser prácticamente insignificantes hasta comienzos de los años sesenta. En contraste, las ventas diferentes de petróleo y café a países por fuera de América Latina fueron menores a finales del siglo XX en el período anterior a 1950.

El crecimiento en las exportaciones hacia América Latina, sólo fue interrumpido temporalmente en los años ochenta, cuando se presentó la crisis de la deuda regional. coincide con lo sucedido en el caso de Colombia en el siglo XX. De acuerdo con esa historia, el siglo se habría iniciado con una economía abierta, posteriormente se habrían

cerrado las fronteras por una decisión de política proteccionista y en la década de los noventa habría un retorno a la “apertura”. En contraste con esa visión, los indicadores de apertura comercial muestran una economía que se mantiene relativamente cerrada desde el principio hasta el final del siglo. además, se asocian en mayor grado con los ciclos en el valor de las exportaciones de café, petróleo y otros minerales que con decisiones de política Composición de las exportaciones, durante la mayor parte del siglo XX las ventas externas colombianas estuvieron dominadas por el café. Este rápido crecimiento llevó a que las ventas del grano llegaran a representar más de un 70% del valor total exportado por Colombia hacia mediados de los años veinte. En los años treinta, la caída del precio del café hizo que esta participación disminuyera un poco, pero se mantuvo por encima del 50%. El segundo período, comprendido entre 1940 y mediados de los años setenta, es descrito por estos autores como de relativo estancamiento. El peso del café en las exportaciones pasó de representar más de un 50% en 1970 a menos de un 10% en la actualidad.

El peso de los productos mineros también fue importante durante el siglo. El oro fue la principal exportación del país en la época colonial y en el siglo XIX. Su importancia decreció con el ascenso de las ventas de café, pero junto con el platino, todavía representaban un 20% de las exportaciones en las primeras dos décadas del siglo XX. A finales de los años veinte comenzó a producirse petróleo y la participación de los productos mineros en el total exportado aumentó hasta un 25% en los años treinta y cuarenta. Esta participación, sin embargo, se empezó a reducir paulatinamente hasta que en 1970 casi desapareció. A partir de 1985 el petróleo y el carbón volvieron a resurgir y en los años noventa se convirtieron en los principales productos de exportación, llegando a representar más de un 40% de las ventas externas del país.

1904-1928: Protección arancelaria alta pero decreciente.

Este período se inició con un fuerte incremento en las tarifas arancelarias a comienzos del gobierno del General Reyes, el cual tuvo el propósito explícito de obtener recursos para reconstruir la infraestructura y la capacidad productiva destruidas durante la guerra de los mil días (Junguito y Rincón, 2004).

En este mismo periodo se llevaron a cabo múltiples reformas arancelarias con el objeto de contrarrestar este deterioro del recaudo. El propósito fiscal de esas reformas fue mucho más importante en este período que cualquier objetivo proteccionista, el debate entre proteccionismo y libre cambio era un tema político secundario antes de los años 30. Por esa misma razón, la abundancia de financiación externa y el ingreso de los recursos correspondientes a la indemnización por Panamá a comienzos de los años 20 facilitaron el mantenimiento de unos recaudos arancelarios considerablemente más bajos, como porcentaje de las importaciones.

1928-1934: Crisis Mundial y Control de Cambios.

La Gran Depresión mundial que se inició en 1929 restringió dramáticamente el acceso al financiamiento externo y generó una caída en los términos de intercambio para Colombia, en la medida en que los precios de los productos básicos de exportación se vieron afectados en mayor medida que aquellos de los bienes industriales importados. La caída consiguiente en las reservas internacionales del país llevó a Colombia a suspender el patrón oro, a incrementar nuevamente la estructura de tarifas arancelarias y a establecer un control de cambios en 1931, que se mantuvo particularmente rígido hasta 1934.

1934-1955: Segunda Guerra Mundial y Flexibilización de los Controles Cambiarios.

A partir de 1934, aunque se mantuvieron los controles de cambios, su aplicación fue flexibilizada, en especial para la importación de las materias primas y los bienes de capital que requería una industria nacional que estaba expandiéndose a un ritmo particularmente alto (Ocampo y Montenegro, 1986; Echavarría, 1999). En 1940, sin embargo, se empezaron a sentir los estragos de la II Guerra Mundial y el comercio se paralizó de manera exógena. Después de la guerra, el proceso de liberalización de los controles continuó, ya que el país había acumulado importantes reservas internacionales, aunque en varios aspectos esos controles se hicieron más complejos a partir de 1948, como consecuencia de la decisión de las autoridades de crear un sistema cambiario dual para estimular las exportaciones no cafeteras (Currie, 1951).  En 1953 y 1954 se presentó un aumento muy importante de los precios del café y la flexibilización de los controles cambiarios y a las importaciones se hizo más amplia, extendiéndose incluso a los bienes de consumo

1956-1967: Grandes Restricciones.

Una vez pasados los efectos de la bonanza cafetera, el país volvió a experimentar problemas cambiarios y se volvieron a endurecer los controles de cambios y las restricciones cuantitativas a las importaciones, a la vez que se introdujeron nuevos instrumentos encaminados a reducir la demanda por divisas, tales como los depósitos previos a las importaciones y los sistemas de trueque y compensación con países específicos. También en este período se creó el Certificado de Cambio y el sistema formal de controles a las importaciones con las listas de licencia previa y prohibida importación. En algunos años particulares de este período, en los cuales la escasez de divisas se mitigaba por apoyos externos, como el de la Alianza para el Progreso, proveniente de EEUU, o el primer préstamo del Fondo Monetario Internacional, la política de importaciones se relajó de manera temporal. En 1961, el gobierno introdujo subsidios directos a las exportaciones no tradicionales con los llamados Certificados de Abono Tributario (CAT), que en la década de los ochenta pasaron a convertirse en los Certificados de Reembolso Tributario (CERT). En 1967, finalmente, se creó el Fondo de Promoción de Exportaciones (Proexpo), vinculado al Banco de la República, a través del cual se canalizaron durante muchos años los subsidios al crédito sectorial. Ese Fondo fue transformado a comienzos de los noventa en el Banco de Comercio Exterior – BANCOLDEX-, que aún existe. En el segundo semestre de 1966, los controles cambiarios y de importaciones se hicieron particularmente restrictivos en el contexto de un enfrentamiento del entrante gobierno de Carlos Lleras Restrepo con el Fondo Monetario Internacional, a raíz del cual se frenó el desembolso de un crédito de apoyo de esa entidad. En marzo de 1967, se expidió el Decreto-Ley 444, conocido como Estatuto Cambiario, con base en el cual funcionó el sistema de control de cambios hasta 1991. A partir de 1967, además, Colombia inició una política de minidevaluaciones (crawling-peg) que también se mantuvo hasta comienzos de la década de los noventa.

1968-1981: Nueva liberalización comercial.

En los primeros años setenta, las exportaciones no tradicionales se vieron favorecidas por la devaluación del dólar y por el auge de precios del petróleo, cuya incidencia se dio 28 principalmente a través de Venezuela, país que empezó a importar cantidades importantes de productos colombianos. En estas circunstancias, Colombia inició un proceso de flexibilización gradual de los controles a las importaciones, el cual estuvo en parte encaminado a combatir las presiones inflacionarias que se empezaban a observar en ese período. En 1971, además, una nueva legislación transfirió del Congreso al Gobierno la facultad de modificar la estructura de tarifas arancelarias, la cual empezó a usarse a partir de 1973. Pese a la gran bonanza de precios del café que se inició en 1976, el proceso de liberalización comercial

1982-1985: La crisis de la deuda latinoamericana.

Aunque los niveles de deuda externa de Colombia no llegaron a ser tan grandes como los de otros países de América Latina, el aumento de las tasas de interés a partir de 1982 afectó negativamente al sector externo colombiano. El ritmo de minidevaluaciones tuvo que acelerarse y la tasa de cambio real se depreció, a la vez que se hicieron más estrictos los controles a las importaciones y se incrementaron las tarifas arancelarias. De todo este proceso, el país salió relativamente bien librado comparado con otras naciones.

 1985-2004: “La apertura”.

A mediados de la década de los ochenta, las inversiones en los sectores del petróleo y el carbón permitieron incrementar sustancialmente los ingresos de divisas, los cuales se vieron reforzados, además, con una mini bonanza en los precios del café. En 1989, se tomó la decisión de abrir la economía de manera más decidida, aunque gradual.  Se mantenían cuotas para algunos bienes de consumo cuya importación había sido tradicionalmente muy restringida.

 

 





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